7:45 suena el despertador. lo ignoro.
7:50 vuelve a sonar. lo apago.
7:55 vuelve a sonar. lo apago pero enciendo la luz.
8:00 vuelve a sonar. lo apago. salgo de la cama. voy a mear. me mojo la cara. abro las ventanas. las cierro en seguida. me hago un cafe. me visto. me tomo el cafe. joder! ya son las...
8:20 cojo mis cosas, agujas, tubitos, jeringa automatica de tuberculina, bolsas de plastico, papeles, mapa, bota, peto, chaleco gordo, gorra de ganadero (para el mimetismo). lo pongo todo en el coche.
8:30 saludo a los de la clinica que estan llegando. aprovecho una mano libre y me llevo la otra bota. en el coche, subo la calefaccion y tambien el volumen del CD. Glenn Gould toca unos conciertos para piano de Bach.
8:35 salgo de la clinica.
9 menos 5 (prefiero decir menos 5 que 8:55, porque asi menos 5 se puede referir tanto a la hora como a la temperatura al bajar del coche) : llego a la primera granja del dia despues de 12 km de carretera dificil. al menos estaba seca. no encuentro la pieza de plastico verde que sirve para juntar los tubitos y la aguja. busco mucho. me disculpo al ganadero. como ya son las 9:10 y tengo la segunda granja a las 9:30 a 5 kilometros de aqui, le ofrezco aplazar la visita a las 13:40, antes de empezar el planing de la tarde. acepta y... vuelvo a la clinica.
9:45 llego a la segunda granja, ya un poco tarde, que la ida y vuelta a la clinica para coger un trozito de plastico verde de mierda me ha puesto de mal humor, pero aun mucho menos que el encontrar los trozitos de plastico verde de mierda en el fondo del maletero del coche, que si, evidentemente, los tenia. donde iban a estar ? pinchamos sus vacas. hay 72 pero las 6 ultimas estan en otra granja. cogemos coche y vamos al otro lado del pueblo. pinchamos sin incidente mayor y voy a la tercera granja.
10:25 intenta volverme sordo de tanto ladrar un perro imbecil mientras me recibe una ganadera de 20 años, altiva, desagradable y cuya mirada va del rollo "te molesta ver a una mujer ganadera? te crees no soy capaz? estudie la carrera por ganadera y no me vas a impresionar con tu ciencia machista de veterinario de mierda, capullo!". y yo que solo queria pinchar sus vacas... lo hacemos. lo de pinchar las vacas, evidentemente. quien coño a podido entender algo mas? cada vez le saco sangre a uno destos lindos animales, y el lindo animal se sacude un poco al introducirle la aguda aguja bajo la cola, ella pone cara de brigitte bardot delante de un asesino en serie de bebes-focas. por dios. y de preguntarme cosas sobre el tiempo de latencia del no se que de la vacuna, y si conozco el protocol de administracion de algo a la concha de su madre y yo que se. solo le queria pinchar las vacas.
11:50 me dice que faltan 4 vacas (4!!!!!) que estan en otra granja en Macaye. que el abuelo me va a llevar a hacerlas alli. vale. sale el abuelo con su renault express. le sigo. por lo que veo, y por la velocidad a la cual andamos, no conoce la existencia de una tercera marcha en el renault express. debo reconocer que el cambio de marchas de los renault 4 y express es algo esoterico. pero es de su generacion. y su pobre coche que lleva 200.000km en primera y segunda, por dios. es como esta amiga mia puta belga que se suicidio el dia que se entero de que sus colegas recibian dinero, despues. o como yo cuando uso el Photoshop y me esta observando un amigo diseñador. el rendimiento que le marcamos a un sistema es proporcional al conocimiento que tenemos y a la imaginacion que sabemos desarollar en ello. eso queria decir con mis ejemplos. habia quedado claro?
11:20 en el coche, detras del abuelo, practico el ejercicio del "poder del ahora" : cuando me pongo tenso, agarrando el volante hasta arrancarlo, golpeando con la cabeza en el cristal y pensando "aun no hemos llegado a la granja de las 4 putas vacas, y despues hay que volver, y hace 5 minutos ya que tendria que estar en la proxima granja", reconozco que mi mente esta pensando esto pero que mi ser es sereno y feliz, y pienso "eso quizas sera un problema mas tarde, pero ahora, AHORA, que problema hay? la carretera es preciosa, se esta bien en el coche. ahora, no hay ningun motivo de no gozar de la llenisima sensacion del ser". vaya mierda de libro el poder del ahora.
11:35 en el coche, detras del abuelo, practico el ejercicio del "poder del ahora" : cuando me pongo tenso, agarrando el volante hasta arrancarlo, golpeando con la cabeza en el cristal y pensando "aun no hemos llegado a la granja de las 4 putas vacas, y despues hay que volver, y hace 20 minutos ya que tendria que estar en la proxima granja", reconozco que mi mente esta pensando esto pero que mi ser es sereno y feliz, y pienso "eso quizas sera un problema mas tarde, pero ahora, AHORA, que problema hay? la carretera es preciosa, se esta bien en el coche. ahora, no hay ningun motivo de no gozar de la llenisima sensacion del ser". vaya mierda de libro el poder del ahora. ya lo dije, verdad?
11:40 llegamos a Macaye. la casa esta hecha una mierda. hay perros que intentan morderme. hacemos las 4 vacas. me voy pitando.
11:45 tendria que estar a la segunda siguiente granja ya y estoy donde cristo perdio la zapatilla, intentando encontrar mi camino para llegar (tarde) a la primera granja siguiente.
12:00 me pierdo.
12:10 llego a la primera granja. es una hippy mayor que me recibe. le importa un bledo la hora que es. ya es algo. por lo que veo, no cree en la higiene corporal. por lo que me dice, no cree en atar los animales. cavalgo en la mierda para pinchar sus 17 vacas hippies. dentro de lo que hay, no lo paso tan mal.
12:25 salgo hacia la segunda siguiente granja. no pienso que ya tendria que haber llegado a la siguiente y ultima de la mañana hace 10 minutos y que ademas, empezare la tarde con la que me salté al arrancar el dia... pensarlo me dejaria psicologicamente destrozado. eso que acabo de decir es una mentira. evidentemente lo pienso y eso me deja psicologicamente destrozado.
12:30 llego a la siguiente granja. son dos solteros freakies y tienen 33 vacas. por lo que veo se pasan el dia partiendose el culo. tienen pinta de trolls. huelen a troll, tambien. no hay ni una de sus vaquitas que no tire patadas al estilo rodeo. ellos se rien con el clasico "es que, con nosotros son adorables. sera que reconocen a los veterinarios". el hambre y un poco de suerte me dan alas.
12:50 salgo de la granja de los trolls que se parten. me han indicado el camino. espero que no se esten partiendo el culo por la cara que puse mientras me explicaban el camino con un dialecta trollense y un estilo a la gran esfinge.
13:00 estoy perdido. malditos trolls, pienso mientras mi estomago acompaña al Glenn Gould.
13:05 llego a la ultima granja de la mañana, la supuestamente de las 12:15. al viejo le da lo mismo. da la sensacion de que todo le da lo mismo. porque se ve que a la botella le da bastante, tambien. el viejo tiene 5 vacas, una de cuales esta tiesa, inchada y azul delante del establo. parece una vaca playmobil, asi con las patas bien tensas y su lindo color de plastico azul brillante con reflejos de mosca exotica. "oh, vaya vaya", digo. ganamos tiempo, pienso.
13:10 ya estoy de vuelta en el coche y me largo para lavarme la cara, comer algo y hacer la granja que me deje a la mañana.
13:25 mientras me lavo las manos en el bar del pueblo, la iaia me hace un bocata y un cafe con leche.
13:30 lo he tragado todo junto.
13:35 le pago ya. me despido. estoy en el coche.
13:40 estoy llegando a la granja aquella de primera hora de la mañana.
13:55 hemos pinchado a la velocidad de la luz pero... tienen 8 vacas en otro lugar. que vayan a la mierda con sus vacas en otros lugares, todos. es que tengo que salir para la primera granja de la tarde. les digo que entonces llamaremos para hacerlas el dia que hagamos las del lugar en el cual estan. y de golpe se me ocurre que no estaria mal hacerlo siempre asi. parece que lo de las vacas esta aqui un poco como en corsega. a ver si tiene algo que ver eso de declarar vacas en un lugar y tenerlas en otro con el sentimiento nacionalista? alguna forma sutil de no reconocer el poder de la administracion central? lo miraré bien en catalunya.
14:10 llego a la granja aquella, tras haberme perdido repetidas veces. me esperan 46 vacas mas reputas las unas que las otras. y un ganadero con la tipica cara de ganadero vasco que es campeon del mundo de ganaderismo limpio, racional y elegante. un asqueroso sin una gota de mierda encima, con la sonrisa ultrabrite, el pelo gominado y que se sabe los numeritos de las vacas sin mirar los pendientes. no le gusta que pinche a sus delicados animalitos (que son mas reputas las unas que las otras). me dan unas patadas que no veas pero tengo el brazo largo y son torpes. putas. me alivia decirlo una y otra vez. lo siento, sé que suena feo. putas! ah ah ah ah ah!
14:25 a la mitad del pincharlas, una mas reputa aun que las otras le da una patada bien fuerte a una barrera metalica muy pesada que se me viene a clavar justo en la rodilla, donde este huesito que llaman rotula y que ahora son dos o tres bailando en la misma capsula articular. no digo nada pero joder. avanzamos. el don limpio del ganaderismo me mira con desden. se ve que cada vaca me cubre de una mierda mocosa oscura y liquida, que sale chorreando. supongo que sera porque tienen una enfermedad llamada PARATUBERCULOSIS. y eso, don limpio lo sabe. y es como una mosca muerta flotando en la copa de vino de su granja perfecta. asi que, si quiero hacerle daño, solo tengo que preguntarle "oye, no tendran la caca un poco liquida?".
14:30 entre dos patadas de vacas, le pregunto "oye, no tendran la caca un poco liquida?", saboreando cada palabra. don limpio se me descompone y me dice "puede ser. ejem... de hecho, queria pedir el analisis para la paratuberculosis tambien este año. ejem...". esta hirviendo de rabia por dentro. le hubieran pillado en la parroquia con la mano en el pantalon de un nene, no se sentiria peor. ni me mira. ah ah ah ah ah. estoy vengado. ah ah ah ah ah. estoy feliz. ah ah.
(para alguien que nunca ha oido hablar de paratuberculosis, mi felicidad debe parecer algo bien superficial. es que, ser aquel hombre don limpio y tener paratuberculosis en su granja es como tener un subaru tuning con unas llantas de Logan. o como ser okupa pero con el dinero de los papis, y una furgo mercedes, y un ipod, y un ibook, y un iphone, y... que? todos los okupas tienen eso? ah. pues, nada)
14:55 esta todo acabado, he lavado mis botas. como un buen don limpio que es, tiene un dispositivo de campeon (muy ingenioso, la verdad) para lavar las botas : dos cepillos fuertes clavados en el suelo, cara a cara, con el espacio justo para introducir una bota, pero haciendo fuerza, asi que los cepillos te la frotan super bien. la bota. "ojala hubiera cepillos asi para lavar la tuberculosis", le digo mentalmente. ah ah ah ah ah. durante un instante, tuve la sensacion de que don limpio miraba con asco los cepillos que deje cubiertos de mierda. de la mierda de SUS vacas. ah ah ah ah ah. estoy riendo demasiado. debo estar nerviosamente cansado.
15:00 salgo cojeando pero feliz.
15:05 en la primera curva de salir de su granja, una mujer me viene en frente en un peugeot 106, totalmente a la izquierda de la carretera. cuando es evidente que ya no me evitara, doy un frenazo, voy un poco mas hacia el borde y pito. se da cuenta de que hay alguien e intenta volver a la derecha, que en estas carreteritas queda muy cerca de la izquierda. los retrovisores se tocan sin estallar ; mejor dicho se rozan. estoy casi parado, casi en el talud. ella para inmediatamente y durante un segundo me imagino que podria salir del coche y gritarme "forastero de mierda, acaso no sabias que este camino era MIO?". al menos tendria la gracia peliculera de algun western, con salsita surrealista rollo El Topo. pero no lo hace. esta petrificada en su coche. o bien acababa de discutir mucho con su madre, o bien su hija tiene la gripe, o bien escuchaba la cancion de titanic en la radio, pero lo unico seguro es que no estaba consciente de estar dentro de un coche en una carretera. pienso en preguntarle si esta bien, si necesita algo, si le esta pasando algo grave. pero voy tarde. me voy.
15:15 llego a la segunda granja de la tarde. nada interesante. todo normal. me aburro mucho.
15:35 salgo de la granja. la siguiente acaba de anular la visita por telefono. me llamaron de la clinica. no tengo nada mas que hacer pero me van a mandar instrucciones. y me pregunto porque tuve esta mañana terrible si no habia nada de trabajo por la tarde. tambien pienso en lo del poder del ahora de esta mañana. tenia razon : para que preocuparme ahora por lo que pasara despues si despues las cosas cambian y vuelven a ser diferentes de lo que iban a ser antes? vaya libro, el poder del ahora! lo fuerte del poder del ahora es que te lo crees cuando todo esta bien, y dejas de creertelo cuando empieza a ir todo mal. sera como la politica. o mas bien al reves?
15:45 me pregunto si estoy diciendo esto yo o si lo dice mi ser, o tal vez mi mente. intento lograr que mi ser observe mi mente pensandolo sin juzgarla, pero no esta tan facil. por suerte me vuelven a llamar de la clinica en este momento preciso, ahora mismo. en el cielo, un aguila se rie de mi. liaaaak!
15:50 tengo que ir a otra granja para hacer vacunas. me quedan poquitas vacunas. no importa. llego alli. el hombre no esta. la mujer no sabe. no me quiere ayudar pero dice que estan los terneros bien quietitos en su parque, que no necesito a nadie.
16:00 disfruto de un momento bello y magico, colgado entre el verde de los campos y el azul del cielo. un rayo de sol juega con el polvo en suspension y los hilitos de paja que flotan, a contraluz, por la penumbra tibia de la granja. miro a los terneritos que corren, inocentes y puros, por el calido corral y pienso : dios mio! eso si es esencia de vida, presencia pura. todo se funde en una luz diafana, unificada, y mas alla de lo real, siento como los terneritos son yo, como soy ellos, como somos la granja, como la granja es el cosmos entero...
16:05 voy a mear contra un arbol.
16:10 llega el marido. se extraña de que lo haya esperado. le digo que necesito que me los aguante, al menos un poco. parece que le jode. sale del coche, esta en chanclas. en chanclas!!!!!!!! el mundo rural esta mal, creedme.
16:25 mientras abrimos una puerta metalica para mover a los terneros, el chanclero me revienta el dedo pequeño contra una barra de acero. me peta una vena muy grande del dedo y empieza a formarse un hematoma enorme. ni hablo del dolor. a los terneros, parece que mi dolor les da un poco lo mismo. tiernas criaturas de dios, os voy a pinchar, sera mi venganza y vuestra salvacion.
16:30 los terneros estan vacunados, y mi dedo pequeño ahora tiene en su extremidad un glande lila oscuro, redondo y de un tamaño muy digno. el conjunto dedo pequeño mas glande lila parece una amanita falloide. asi que por algo la llaman falloide, pienso entonces.
16:35 resulta que este hombre tiene otros terneros en otro pueblo, para vacunar tambien, ya que estamos. evidentemente, ya no tengo mas vacunas para hacerlos. la ira no existe, es una ilusion de la mente.
16:40 vruum. hiiik. vrum, vruuum. hiiik. vrum. la curva no existe, es una ilusion de la mente.
16:55 estoy en la clinica, para coger mas vacunas. perder el tiempo no existe, es una ilusion de la mente.
17:20 estoy en la otra granja del mismo hombre, para vacunar a 26 terneros. esta vez, pienso, es al reves : tiene mas animales en la granja segundaria que en la principal. esta sensacion de haber penetrado en su negocio por la puerta de atras me estremece un poco. como un adultero entre contrabandistas.
17:40 estoy en el coche, regresando a la clinica. se me ocurre que los ganaderos vascos son muy pocos pero todos con muuuchas granjas. con la lentitud de los veterinarios y de los servicios de higiene, consiguen aparecer en todas sus granjas succesivamente, pero realmente, son ellos mismos, que son pocos. se me ocurre que hacen exactamente lo opuesto de los taxistas chinos, que tienen un taxi para 5 taxistas... y un pasaporte tambien. lo interesante es que al nivel global, tanto los chinos como los vascos mueven mucho dinero. pero con tecnicas opuestas. seran dos caras de la misma moneda?
17:45 en este momento de mi reflexion, pienso que seguramente esta verdad esta expresada en el Tao-To-King de una forma muy metaforica. el Tao-To-King me parece una lectura mas digna que el poder del ahora, pero nunca consegui tragarmelo. de repente noto como me duelen la cabeza, la rodilla y el glande de mi dedo pequeño y en lugar de seguir mas adelante con mis reflexiones, voy y me pego una ducha bien caliente.
18:00 estoy limpio. huelo a shampu "aloe vera y kiwi" y soy la persona mas feliz del mundo. quemo incienso, abro un vino comun que sé que me va a saber a maravilla y me tomo una copa mientras hago el papeleo del dia. en la vida, siempre hay un momento que estas cubierto de mierda, la rodilla dolida y el resto del cuerpo y del alma bastante jodidos, pero a los que te miran con desden, siempre les puedes hablar de la paratuberculosis. eso si, lo tiene que decir el Tao-To-King en algun lugar. de alguna manera. sea muy metaforicamente.
l'écrire avant de l'oublier...
des textes, quelques images, un peu de son et beaucoup de ce que je suis.
vendredi 18 décembre 2009
mercredi 11 février 2009
des bovins, du destin et du cours de l’Histoire
Il a froid. Il frissonne sous le manteau leger qu’on lui a jeté dessus en attendant l’ambulance. Tellement froid que tout s’engourdit, tout s’efface et se dissout. Comme si son corps, perdu entre l’asphalte et la couverture de fortune, disparaissait peu à peu. Tout s’engourdit, tout s’efface et se dissout. Il n’a plus mal. La brûlure dans son ventre s’est éteinte dans un long frisson. Le soleil du petit matin baigne maintenant toute la rue mais ne le réchauffe pas. Ni le souffle de Leire penchée sur lui, ni ses larmes qui viennent s’écraser sur son nez, sur sa joue, sur ses lèvres. Il s’en va sans bien comprendre, sans s’en rendre compte. Et sans savoir qu’une boucle est bouclée, qu’un long scénario vient de trouver son dénouement après des années et tant de kilomètres. A 6h57, il meurt dans la rue sans le pourquoi ni le comment.
Pablo n’a jamais connu son grand-père Beppe, éleveur dans le nord de la Pampa. Tel le chaînon manquant de l’évolution des espèces si cher à Darwin -qui devait combler la lacune entre singe et homme-, le maillon qui les unissait a choisi de couper dans son mutisme l’histoire familiale. Fransisco était le dernier fils de Beppe et le père de Pablo, jeune Français à la généalogie boiteuse. Dire que celui-ci a tout ignoré de son gaucho d’aïeul serait inexact : il n’a tout simplement jamais entendu parler de sa famille paternelle. Peut-être ne s’est-il posé aucune question ? Peut-être l’interdit silencieux et l’amour des grands-parents maternels ont-ils endormi le picotement du membre amputé ?
Ce qui est certain, c’est qu’il n’a jamais appris comment Beppe est mort. Le vingt-six avril 1937, quelques heures à peine avant le bombardement de Guernica à l’autre bout du monde, alors qu’il descend à travers champs vers l’église du village, il est piétiné à mort par l’un de ses taureaux.
Mais le moment n’est pas venu de raconter la mort de Beppe. Pour l’instant, il nous faut nous intéresser à sa vie. Revenir encore un peu plus loin dans le temps et l’espace : au lendemain de la Grande Guerre, dans une banlieue industrielle de Naples. Printemps 1919, l’Italie est exsangue, son économie paralysée par l’endettement et l’inflation. La population meurtrie ne sait plus à quel saint se vouer. Beppe n’a que douze ans mais grandit vite. Trop. Fils unique d’un couple qui a fui la famine des campagnes, il voit au quotidien la lutte de ses parents et de la classe ouvrière toute entière. De grèves en émeutes et en occupations d’usines, il assiste, les yeux grands ouverts, à l’échec de la révolution populaire et à l’émergence du fascisme. Les squadri sèment déjà la terreur un peu partout quand Mussolini organise à Naples son congrès fasciste et dessine l’arrivée au pouvoir. Les parents de Beppe choisissent alors l’exil.
C’est un adolescent décharné et silencieux, have et hagard, qui débarque à Buenos Aires en 1922. Revenus à la terre qu’ils avaient quitté à contrecoeur, ses parents l’élèvent dans l’austérité et le travail. Il devient en peu de temps un jeune homme fort et sociable, connu dans le voisinage pour son énergie et sa bonne volonté. Vacher ambitieux à dix-neuf ans, il fonde une famille à vingt et s’installe bientôt un peu plus loin vers le sud, au milieu de nulle part. En à peine dix ans, il bâtit de ses mains un beau domaine et une fortune respectable. Il pense un instant baptiser le hameau Macondo, mais se ravise et laisse ce soin à d’autres. Figure locale régnant sur le petit village né autour de sa propriété, il croit autant en sa bonne étoile qu’en la manne bovine, et rien ne doit le détromper jusqu’au tout dernier moment. Ainsi la veille encore de sa mort, pour l’anniversaire de sa femme Paula, alittée par son septième accouchement en neuf ans, il écrit dans son journal intime : « En ce jour où ma femme m’a donné un quatrième garçon, né comme elle sous le signe du taureau, que soient bénies les bêtes à cornes car, depuis la naissance de l’enfant Jésus, leur souffle nous réchauffe et leur chair nous nourrit ». Le nouveau-né est fragile et on préfère le baptiser sans tarder. Le lendemain matin, rasé de frais et en costume du dimanche, Beppe décide donc d’enjamber une clôture pour n’être pas en retard au baptême de ce dernier fils, Francisco, dans l’église voisine. Le sort en décide autrement quand un taureau allégorique l’aperçoit au loin. C’est un mythe fait chair, fait pattes et fait cornes, le plus beau qu’on ait vu de mémoire d’homme à des lieues à la ronde, sans doute un dieu descendu sur Terre pour exécuter la sentence, qui le charge sans somation et le piétine à mort comme le carillon du clocher sonne au-dessus d’eux un ave maria printanier. Le vingt-six avril 1937, Fransisco pleure son premier contact avec l’eau bénite et ne sait pas qu’il pleure un père qu’il ne connaîtra jamais. Aux obsèques de Beppe, le cierge de baptême de Fransisco brûle toujours devant la statue en plâtre polychrome de saint François d’Assise, ami et protecteur des animaux. Ni la jeune veuve accaparée par sept enfants et cent cinquante bêtes paissant sur quatre-vingt hectares, ni les villageois impressionnés par ce qu’ils pensent à juste titre être un présage, n’osent l’éteindre. Même le curé, peu habitué à une telle fréquentation de sa paroisse, ne se risque pas à le retirer. Il se consumera toujours pour la messe de neuvaine et Fransisco pleurera durant toute la célébration.
Dans la Pampa, on naît gaucho et gaucho on meurt. Les six cadets orphelins de Fransisco, trois frères et trois sœurs, sont donc restés sur la propriété familiale au côté de leur veuve de mère, désormais toute entière vouée au travail. Ils y ont vécu jusqu’à la fin, vachers par tradition et au nom d’un devoir de mémoire dont ils ont fini par oublier tout à la fois l’objet et la raison. Ce qu’ils sont devenus : eux, l’exploitation et leur sans doute nombreuse descendance, l’histoire ne le dit pas, qui se perd dans les remous d’un siècle bien trop long. Seul Francisco, enfant rebelle, refuse le joug du souvenir paternel et les chaînes de l’élevage extensif, peut-être précisément parce que son destin est déjà trop lié à l’un et à l’autre. Celui qui quatorze ans plus tard mettra au monde un unique fils, Pablo, s’enfuit pour ne plus revenir la nuit de ses dix-sept ans. Il décide que l’histoire de sa lignée jamais plus ne croisera celle d’un bovin et rien, pas même les larmes de sa mère, ne le fera fléchir. Le vingt-cinq avril 1954, seul et à pied, Fransisco s’enfonce dans la nuit sans se retourner, laissant le passé se perdre derrière lui. Ainsi, pendant des mois, son itinéraire est incertain et les versions ne coïncident que rarement, qui font de lui tantôt un vagabond au grand cœur, tantôt un bandit de grand chemin. On raconte qu’il est parti vers le nord et n’a pas tant vécu de son travail que de la crédulité de ceux qui ont croisé sa route. Le nord est une lanterne dans une nuit d’été, qui l’éblouit et l’attire, et il trace vers lui une ligne brisée. Il ne s’arrête que rarement dans les villages, quand il a trop besoin d’argent ou de compagnie. Il se tient à distance des étables et des éleveurs. Quand il doit travailler, il accepte tout et n’importe quoi sauf de s’approcher d’un ruminant. Des compagnons rencontrés sur la route, il apprend les idées et les rêves qui ont passé devant les yeux de Beppe trente ans auparavant, à Naples, dans les cours d’usines.
Ce que l’on sait en revanche de source sûre, c’est que deux ans plus tard, le vingt-cinq novembre 1956, il réapparaît sur la côte est du Mexique. De là, par une nuit sans lune sur une mer étale, il s’embarque pour Cuba avec quatre-vingt-un camarades. On dit qu’en 1958, il passe noël avec le Che dans la Sierra Maestre. Qu’il se remémore alors mate en main cette nuit où un boeuf réchauffait de son haleine un nouveau-né tremblant. Si l’on en croit une vieille photo jaunie au fond de quelque album poussiéreux, il semble que le premier janvier 1959, il entre dans Santiago au côté de Fidel. On perd à nouveau sa trace pendant quelques années : on le suppose resté à Cuba, on dit l’avoir croisé en Bolivie ou même rencontré à Moscou.
A seulement vingt-neuf ans, c’est un Fransisco charismatique et sauvage qui refait surface à Paris à la fin de l’année 1966. Utopiste déçu et sans illusions, il reste un homme d’action pragmatique, à la poursuite d’un idéal qu’il semble ne jamais devoir rattraper. Au fil des mois, dans les bistrots enfumés du Quartier Latin, il côtoie intellectuels bohêmes, poètes maudits et étudiants révoltés. Son itinéraire lui vaut le respect de tous et ses lumières, l’attention de chacun. Théoriciens et phraseurs envient la voix sévère et posée du militaire, l’expression ferme façonnée par dix ans d’errance et de lutte pour ses idées. Lui cherche seulement les réponses qu’élevage et guérilla n’ont su lui apporter. A défaut de les trouver, il rencontre Mathilde. A travers les rideaux de fumée et la cohue, il trouve deux grands yeux d’un bleu délavé, ourlés de noir, et ne les quitte plus. La jeune et belle étudiante de la Sorbonne, éprise de peinture et de liberté, l’aime en un instant, sans condition et sans réserve. Elle le suivra partout, toujours. On raconte qu’une nuit du mois de mai de l’année suivante, pris entre deux feux et se croyant perdus, ils s’aiment sous une porte cochère de la rue des Saints-Pères, au coin d’une barricade. Comme Mathilde jouit, les yeux fermés, les poings serrés, elle crie « mort aux vaches ! » et l’enlace un peu plus fort encore. Francisco se rappelle son vœu d’alors, riant aux éclats, perdu, ivre, suspendu au grondement irréel et furieux qui vient de la rue.
Leur fils unique Pablo est conçu cette nuit-là, et seul son prénom évoque encore, comme une réminiscence fortuite ou un hommage inconscient au peintre aficionado, le lien millénaire qui unit hommes et toros. On sait peu de choses à son sujet : principalement qu’il grandit à Paris, rive gauche, entouré de livres et baigné de langues étrangères ; qu’il est aimé par ses parents et choyé par sa famille maternelle, en digne héritier d’une longue lignée de la bourgeoisie versaillaise dont les racines remontent aux lendemains de la Révolution française. Lui aime le jazz des Miles, Canonball et Coltrane, mais aussi Sergent Pepper’s, David Bowie ou le Dark side of the moon. Cinéphile élevé au creux de la nouvelle vague, on parle de lui comme d’un jeune homme intelligent, curieux de tout et enthousiaste. En dépit des voix qui lui parlent de Droit et de Médecine, il choisit les lettres modernes et l’anglais. Il défend avec les honneurs un doctorat es littérature américaine contemporaine intitulé « La figure animale et le visage de la Mort dans l’œuvre d’Ernest Hemingway ». Le rendez-vous avec son destin arrive l’été suivant. Pour fêter le récent succès et la publication honoris causa de son mémoire de thèse, sa copine espagnole l’emmène en Navarre sur les traces du Soleil se lève aussi. A la rencontre de la famille et des traditions de Leire, liane brune aux longs cils, ils descendent à Pampelune pour la feria de San Fermin.
C’est là qu’au petit jour, au coin d’une ruelle du vieux centre, passablement éméché par une nuit d’alcool et d’excès, il meurt dans la cohue et l’hébétude générale, piétiné et la rate perforée par un coup de corne perdu.
La machine qui servait à faire du vent (deuxième partie)
Jour 267 de l’an 1 de l’ère PMP - Rapport #23 du Bureau Central de la HCPEM-SSDEPLR (Haute Commission Préposée à l’Etude du Moulin - Sous-Section Déléguée à l’Expertise des Processus Linguistiques et Rhétoriques) :
Préambule :
- Ce document est confidentiel et d’un accès réservé aux personnes autorisées. Une liste des personnes autorisées est disponible, qui pourra être consultée sur demande légitime et dûment adressée au BADABOG (Bureau d’Attribution des Diverses Autorisations et Brevets Officiels Gouvernementaux). Tout individu considérant à tort ou à raison qu’il pourrait faire partie des personnes autorisées devra justifier cette conviction de présence, fut-elle réelle ou supposée, dans ladite liste, au moyen des documents qu’il jugera utile, afin de faciliter le travail du secrétaire du BADABOG en charge du guichet de consultation de la liste des personnes autorisées. Dans le cas où le nom dudit individu n’apparaîtrait pas dans ladite liste, il faudrait considérer, rétrospectivement et ipso facto, sa consultation de ladite liste comme une fraude, l’enregistrer et la traiter comme telle. Le traitement des fraudes n’entrant pas dans les attributions du Bureau Central, ce sujet sera laissé à la discrétion des autorités compétentes, qu’il conviendra le cas échéant d’identifier afin d’être en mesure de pouvoir les contacter sans délai.
- Si, au titre du paragraphe précédent du présent préambule, vous jugez faire partie de la liste positive des personnes autorisées, ou bien l’avez vérifié avec succès, nous vous remercions de bien vouloir vous reporter maintenant dans le Registre Principal du Bureau Central, aux 22 (vingt-deux) entrées antérieures de la Sous-Section, ainsi qu’à l’ensemble de la littérature officielle produite par les différentes Sous-Sections de la HCPEM avant de mener plus avant la lecture de ce document.
- Si, au titre des 2 (deux) paragraphes précédents du présent préambule, vous jugez être en mesure de poursuivre la lecture de ce document, nous tenons à saluer votre ténacité et votre opiniâtreté et espérons être en mesure de satisfaire une curiosité probablement coulée au même moule et du même acabit.
1° Des aspects pratiques : nous n’avons à ce jour toujours pas été en mesure, à la lumière de nos connaissances et dans le cadre des moyens techniques mis en œuvre, d’ouvrir le Moulin. Bien qu’il soit composé de matériaux (bois et métal) de structures chimiques conventionnelles et d’origine terrestre, il ne nous est pas possible de libérer le panneau arrière de maintenance du Moulin. Pratiquement, il résulte que nous ne pouvons pas agir sur les vis cruciformes en acier qui maintiennent ledit panneau. Ceci étant, notre connaissance extérieure du Moulin a grandement progressé et ne recèle pour ainsi dire plus de secret pour nos experts. D’un examen approfondi de ces structures visibles, il nous est apparu d’une composition élémentaire et d’un fonctionnement fort simple pour ne pas dire rudimentaire, dans son principe tout au moins. Sa robustesse semble à toute épreuve. Etant très léger, et en l’absence de consigne divine quand à son alimentation, nous en avons déduit que son fonctionnement devait être autonome, sans batterie. Selon nos experts, il utiliserait l’énergie propre du locuteur : le souffle et la chaleur de la phrase induite, souvent appelée inférence dans les rapports antérieurs. De ces deux (2) éléments, il nous apparaît que le Moulin pourrait fonctionner indéfiniment, pendant des siècles et ce, sans nécessiter le moindre entretien. Cette conclusion partielle nous pousse à nous interroger sur la raison d’être exacte du panneau arrière précédemment évoqué. Si ce n’est pour la maintenance, ou pour remplacer sporadiquement la batterie, pourquoi diable avoir ménagé un panneau arrière assujetti par des vis cruciformes ?
2° De la plasticité du Moulin : s’agissant de son fonctionnement propre et de l’absence d’entretien, nous avons découvert un processus plus surprenant encore : à l’instar de la casserole que l’on réserve pour réchauffer le café ou d’un bon jeu de belote, le travail du Moulin évolue favorablement avec l’usage que l’on en fait. Qualitativement et quantitativement. Autrement dit, plus on s’en sert et mieux il fonctionne ; plus son langage et son style s’enrichissent et se raffinent ; plus les phrases émises (souvent appelée afférences dans les rapports antérieurs) sont longues, complexes et agréables à l’écoute.
3° Des fonctions Marche et Arrêt : depuis la pression initiale du doigt du gouverneur sur le bouton « Marche » du Moulin, nous n’avons à ce jour pas été capables d’agir à nouveau avec succès sur ledit interrupteur. Encore que, celui-ci portant la mention « Marche » au lieu de l’habituel « Marche/Arrêt » (ou encore O/1 (zéro/un)), la déduction qu’une nouvelle pression sur ce bouton permettrait d’éteindre l’appareil était peut-être hâtive. Nous n’avons en outre identifié ni interrupteur alternatif ni consigne vocale permettant, dans le cas bien improbable où l’on souhaiterait le faire, d’éteindre le Moulin fut-ce temporairement. Ceci étant, comme le concluait fort pragmatiquement la SSDQRMPOP2E (Sous-Section Déléguée aux Questions Relatives au Moulin à Paroles d’Ordre Philosophique, Ethique ou Epistémologiques), au titre de son rapport #7 (est-il encore frais dans votre esprit ? le moment n’est-il pas venu d’en prendre connaissance à nouveau ?) : dans la mesure où il constitue un réel progrès pour notre société tout entière, et où personne ne saurait envisager sérieusement de l’éteindre, ce point dans son ensemble reste de l’ordre de la recherche fondamentale.
4° De la langue de bois ; aspects cognitifs : à son arrivée sur Terre, le Moulin obéissait à six règles fort simples qui ont par la suite rapidement évolué et bourgeonné, rendant difficile leur étude rétrospective. Comme signalé dans le rapport #11, il eut sans doute été judicieux de garder traces écrites des tout premiers messages émis, ce que nous faisons d’ailleurs depuis les brillantes conclusions du rapport #14 auquel le lecteur est invité à se reporter à nouveau et sans délai. La conservation des messages afférents aux archives centrales de la HCEM nous permet d’étudier extensivement le processus de genèse-écriture du Moulin. Les experts les plus optimistes de la SCEAVRHSALB (Sous-Section pour l’Etude Analytique en Vue de la Reproduction par l’Homme et Sans Assistance de la Langue de Bois) pensent être capables, d’ici à quelques années, de parler eux-mêmes la langue de bois SANS AVOIR RECOURS au Moulin. Il est de facto envisagé de créer une nouvelle Sous-Section afin de pouvoir préparer l’infrastructure et le personnel dédiés à l’enseignement ultérieur de la langue de bois humaine. Un rapport prochain fera état des caractéristiques et attributions précises de ladite SSPIPDELBH (Sous-Section de Préparation des Infrastructures et du Personnel Dédiés à l’Enseignement de la Langue de Bois Humaine), indexé au registre central sous le numéro #24.
5° Des stratégies rhétoriques du Moulin à proprement parler : à ce jour, nous sommes en mesure de proposer ces quelques éléments en vue de la description synthétique du processus de genèse-écriture du Moulin. Il est toutefois utile de rappeler ici la stupéfiante créativité et l’admirable intuition dont le Moulin fait preuve pour générer ses afférences, rendant difficile et au bout du compte bien vaine toute tentative de dissection systématique de son art. Une fois le message disséqué et découpé en tout petits morceaux, une fois les figures rhétoriques et le style analysés au stylet, il ne reste finalement qu’un tas de mots morts et toute l’âme semble avoir quitté le corps du texte. Le catabolisme de la langue de bois n’est pas folichon. Il semble même qu’un coin de ciel bleu aperçu par un soupirail donne une idée plus grande de l’infini qu’un panorama vu du haut d’une montagne… Néanmoins, voici ce que nous avons pu, à ce jour, formaliser à propos de la Langue de Bois du Moulin :
i- elle utilise plusieurs mots pour dire la même chose avec des nuances, bien sûr, mais qui ne semblent manifestement les mêmes pour personne.
ii- elle utilise le même mot pour dire plusieurs choses, éventuellement antagonistes, en laissant à l’interlocuteur tout liberté d’interprétation.
iii- elle use et abuse du superlatif ! qui est vraiment la façon la plus efficace de convaincre et attirer à soi les opinions favorables. Nous n’avons jamais rien vu d’aussi redoutable ! Il suffit que la sorte de chose dont on parle soit la chose la plus quelque chose de toutes les choses de cette sorte dans l’univers, et c’est gagné, l’argument emporte le morceau.
iv- elle manie la double-négation que l’on ne pourra pas ne pas préférer, pour sa capacité à brouiller les pistes et à embrouiller les esprits, à une vulgaire affirmation.
v- elle utilise un truc que l’on ne saurait baptiser autrement qu’au prix d’une longue périphrase, qui pourrait être par exemple, « Je réponds à côté et tu t’en rends bien compte mais tu ne vas pas le relever, n’est ce pas, parce qu’au fond tu sais bien que je ne veux pas vraiment te répondre et que tu ne veux pas vraiment l’entendre…». Inutile d’entrer dans le détail.
vi- elle exploite la valeur persuasive de l’identification à l’autre : je suis comme toi, je te comprends, moi c’est pareil. Donc nous ne pouvons pas ne pas être du même avis. Donc nous sommes tous deux d’accord avec moi, n’est ce pas ? CQFD.
i- elle utilise plusieurs mots pour dire la même chose avec des nuances, bien sûr, mais qui ne semblent manifestement les mêmes pour personne.
ii- elle utilise le même mot pour dire plusieurs choses, éventuellement antagonistes, en laissant à l’interlocuteur tout liberté d’interprétation.
iii- elle use et abuse du superlatif ! qui est vraiment la façon la plus efficace de convaincre et attirer à soi les opinions favorables. Nous n’avons jamais rien vu d’aussi redoutable ! Il suffit que la sorte de chose dont on parle soit la chose la plus quelque chose de toutes les choses de cette sorte dans l’univers, et c’est gagné, l’argument emporte le morceau.
iv- elle manie la double-négation que l’on ne pourra pas ne pas préférer, pour sa capacité à brouiller les pistes et à embrouiller les esprits, à une vulgaire affirmation.
v- elle utilise un truc que l’on ne saurait baptiser autrement qu’au prix d’une longue périphrase, qui pourrait être par exemple, « Je réponds à côté et tu t’en rends bien compte mais tu ne vas pas le relever, n’est ce pas, parce qu’au fond tu sais bien que je ne veux pas vraiment te répondre et que tu ne veux pas vraiment l’entendre…». Inutile d’entrer dans le détail.
vi- elle exploite la valeur persuasive de l’identification à l’autre : je suis comme toi, je te comprends, moi c’est pareil. Donc nous ne pouvons pas ne pas être du même avis. Donc nous sommes tous deux d’accord avec moi, n’est ce pas ? CQFD.
Conclusion du rapport : nos plus récentes tentatives de générer, sur la base de ces règles simples et en collaboration avec les membres de la SSPIPDELBH, des conversations en Langue de Bois Humaine, sont encore peu fructueuses et globalement dépourvues de sens, ce qui n’est pas un problème en soi. Nous sommes donc fort enthousiastes, optimistes et animés des plus totales et unanimes bonne volonté et confiance en l’avenir. Nul doute dans ces conditions que le rêve universel de parler la Langue de Bois sans l’assistance du Moulin sera un jour prochain réalité, et pourquoi pas à la portée de tous !
Nous vous remercions de votre attention et vous serions reconnaissants de bien vouloir maintenant demander au fonctionnaire de permanence la grille d’auto-évaluation de lecture du présent rapport #23, afin de vérifier par vous-même l’acquisition convenable des points d’information fondamentaux de celui-ci.
TOP SECRET - Courrier (Confidentiel) du Chef de la Police au Gouverneur :
Monsieur le Gouverneur,
Comme vous le savez sans doute déjà, il y a quelques jours, pour des raisons profondes que l’on ignore, mais au nom d’un droit inaliénable à l’information et d’un accès démocratique à la langue de bois humaine, un groupuscule de poètes et chanteurs à textes proches des milieux extrémistes s’est mis en devoir de distribuer largement au sein de la population un pamphlet grotesque qui prétend dévoiler les règles de fonctionnement du Moulin à Paroles. Il s’agit bien évidemment d’un ramassis de sornettes et de délires aussi fantasques que grotesques, dont les auteurs et les porte-voix tombent aux mains de la police les uns après les autres.
L’événement prend cependant une certaine ampleur, en cela qu’il est largement relayé par les citoyens, souvent enthousiastes et prompts à copier et diffuser le pamphlet, dont j’ai bien évidemment pris connaissance, à des fins d’investigation seulement. Je ne peux résister au vif plaisir de vous le joindre en copie à la suite de ce courrier…
Toutefois, il est un élément nouveau que je souhaite porter à votre connaissance et à l’examen lucide de votre esprit rationnel. On s’étonne sans oser le dire tout haut, dans certains cercles éclairés que nos services de renseignement ont jugé bon, depuis le début des incidents, de placer sur écoute, de la troublante similitude entre la teneur dudit pamphlet et les conclusions d’un certain rapport #23 émanant du Bureau Central de la HCPEM-SSDEPLR.
On ignore encore comment ces agitateurs écervelés ont pu parvenir à entrer en possession d’une copie, même partielle, d’un rapport confidentiel interne à la HCPEM. En l’absence de certitudes et en vertu du principe de précaution, il ne faut pas exclure qu’une voire plusieurs taupe(s) travaillant au sein de l’une ou l’autre des Sous-Sections, se charge(nt) de laisser filtrer certaines données confidentielles vers l’extérieur. La mise sur écoute permanente de l’ensemble des membres de la HCPEM, toutes sous-sections et tous échelons hiérarchiques confondus représente un travail considérable dont nous saurons nous acquitter dignement, n’en doutez pas. Nous pensons d’ailleurs commencer les enregistrements systématiques dès la réception des crédits dont mes services ont tout récemment sollicité la ratification auprès de votre haute bienveillance. Crédits dont l’attribution, j’en suis sûr, ne saurait tarder.
Ainsi, au terme d’un interrogatoire complet, moderne et approfondi, nous n’avons pu exclure formellement une connexion entre les suspects appréhendés dans le cadre de cette affaire et la nébuleuse du terrorisme sémantique auto-baptisée les RBLB (les ingénieurs du Chiffre de nos services ont pu reconnaître ce sigle comme codant pour « Robins des Bois de la Langue de Bois ») qui avait essayé en vain à plusieurs reprises, voici quelques mois, de voler le Moulin à Paroles pour, je cite, « le rendre au peuple » (sic).
Dans l’attente des suites que vous voudrez bien donner à ce courrier, et confiant dans le soutien que nous savons pouvoir recevoir de votre toujours remarquable sang-froid devant l’adversité dans l’exercice de votre charge, je vous laisse prendre connaissance dudit pamphlet et vous prie d’agréer, Monsieur le Gouverneur, l’expression de mes salutations les plus respectueuses.
Le Chef de la Police
Re : TOP SECRET - Courrier (Confidentiel) du Gouverneur au Chef de la Police :
Monsieur le Chef de la Police,
Je vous remercie pour ce courrier fort instructif, autant que pour le sens de l’initiative, le pragmatisme et l’ingéniosité qui ont fait votre réputation et font votre excellence au quotidien.
J’ignorais que vos services disposaient d’un organe de renseignement habilité à pratiquer des écoutes. Je me félicite au demeurant de n’avoir jamais été tenu au courant, car cela dénote de votre part une prudence et une discrétion tout à fait dignes de confiance. Vos déductions, tout comme les connexions que vous établissez, si elles sont quelque peu hâtives, n’en sont pas moins brillantes. Permettez-moi de vous redire mon enthousiasme à l’égard de votre politique générale d’activités.
Je vous laisse les pleins pouvoirs afin de poursuivre plus avant le traitement efficace et prompt de ce dossier, dont vous ne manquerez pas de me tenir informé comme vous le faites si admirablement.
Quant à la demande d’allocation de crédits déposée par vos Services, je n’en vois qu’une parmi celles reçues au cours des dernières semaines qui puisse correspondre -tant par son origine qu’en terme de volumes à ventiler- à l’objectif ambitieux que vous évoquez. Cependant, comme cette demande d’allocation de crédits, au demeurant pharamineuse, portait l’intitulé de « petit matériel de loisir et équipements immobiliers de sports collectifs », j’avais jugé bon de la refuser et d’en annuler le numéro d’enregistrement. Je comprends maintenant, encore qu’un peu tard, que votre organe de renseignement étant secret et son existence n’ayant été portée à ma connaissance qu’aujourd’hui dans votre courrier, cet intitulé de « petit matériel de loisir et équipements immobiliers de sports collectifs » devait constituer une couverture habile de l’approvisionnement financier de vos activités secrètes. Il s’agit là, permettez-moi de vous le dire, d’un procédé fort ingénieux et tout à fait machiavélique, dont le seul défaut est peut-être de n’avoir pas attiré mon attention en temps utile. Si vous voulez bien me renvoyer une nouvelle demande d’attribution de crédits, avec ce même intitulé, ou tout autre intitulé aussi -disons- anodin, je me ferai un devoir de l’approuver et la faire traiter dans les meilleurs délais. Pour éviter tout inconfort ou retard ultérieur dans l’exercice de vos fonctions, soyez assuré que je signerai désormais tout bon d’attribution de crédits émanant de vos services et dont l’intitulé me paraîtrait factice ou à même de dissimuler une activité secrète. Je ne voudrais pas qu’un excès de bon sens de ma part puisse entraver le travail souterrain et titanesque de stabilisation sociale et de garantie de la paix publique opéré par vos Services !
J’ajoute pour clore cette note que vous avez apparemment oublié d’attacher en fichier joint le pamphlet auquel vous faites allusion dans votre courrier. Je me ferai un devoir d’en prendre connaissance, dans l’intérêt de tous, si vous voulez bien me l’envoyer en retour dès que possible.
Merci encore pour votre remarquable dévotion à vos fonctions et missions.
Très cordialement,
Le Gouverneur
Re : Re : TOP SECRET - Courrier (Confidentiel) du Chef de la Police au Gouverneur :
Monsieur le Gouverneur,
L’expression de votre confiance et vos encouragements me vont droit au cœur. Voici les éléments de réponse que je peux vous donner présentement :
- l’intitulé de la demande d’attribution de crédits avait effectivement été maquillé sur proposition de l’un de mes meilleurs agents, afin de ne pas éveiller les soupçons sur nos activités d’écoutes secrètes. Je trouve votre perspicacité à ce sujet tout simplement impressionnante et apprécie votre offre de signer sans surseoir toute nouvelle demande émanant de nos Services. Soyez certains que les intitulés en seront toujours -disons- « anodins », pour reprendre vos propres termes.
- je n’arrive pas à vous envoyer ledit pamphlet en fichier joint. Le document original saisi dans la rue a été scanné en ultra-haute résolution par notre Service d’Intelligence et même après plusieurs compressions successives, je ne peux l’exporter sur ma clef USB pour vous l’envoyer depuis mon bureau. En effet, pour des raisons de sécurité que vous comprendrez aisément, aucun des ordinateurs des Services d’Intelligence et de Renseignement n’a été mis en réseau, ceci afin d’empêcher toute tentative d’intrusion. Nos ingénieurs, quand ils veulent communiquer via le réseau, doivent donc quitter le service en emportant avec eux un disque portable sur lequel ils ont au préalable enregistré ponctuellement les données d’intérêt. Je suis moi-même, quoique hiérarchiquement au-dessus de tout soupçon, tenu au même modus operandi. En conséquence, je vous suggère d’essayer de vous procurer par vos propres moyens une version papier originale dudit pamphlet. Pour ce faire, le stagiaire préposé au contrôle des caméras de surveillance des environs de votre Palais me suggère la démarche suivante : si l’un de vos proches collaborateurs, votre Premier Secrétaire de Cabinet par exemple, pouvait contacter la conciergerie du Palais, il pourrait alors tout simplement demander au concierge actuellement en service de se pencher et de ramasser l’un des nombreux exemplaires qui jonchent le trottoir, juste devant sa loge. Une fois en possession dudit document, il pourrait, par messagerie interne, l’adresser directement et sans délai à votre Cabinet afin que vous puissiez le consulter à votre guise.
Je suis et reste à votre service.
Respectueusement votre et dévoué,
Chef de la Police
-FIN DE LA DEUXIEME PARTIE-
Je vous laisse les pleins pouvoirs afin de poursuivre plus avant le traitement efficace et prompt de ce dossier, dont vous ne manquerez pas de me tenir informé comme vous le faites si admirablement.
Quant à la demande d’allocation de crédits déposée par vos Services, je n’en vois qu’une parmi celles reçues au cours des dernières semaines qui puisse correspondre -tant par son origine qu’en terme de volumes à ventiler- à l’objectif ambitieux que vous évoquez. Cependant, comme cette demande d’allocation de crédits, au demeurant pharamineuse, portait l’intitulé de « petit matériel de loisir et équipements immobiliers de sports collectifs », j’avais jugé bon de la refuser et d’en annuler le numéro d’enregistrement. Je comprends maintenant, encore qu’un peu tard, que votre organe de renseignement étant secret et son existence n’ayant été portée à ma connaissance qu’aujourd’hui dans votre courrier, cet intitulé de « petit matériel de loisir et équipements immobiliers de sports collectifs » devait constituer une couverture habile de l’approvisionnement financier de vos activités secrètes. Il s’agit là, permettez-moi de vous le dire, d’un procédé fort ingénieux et tout à fait machiavélique, dont le seul défaut est peut-être de n’avoir pas attiré mon attention en temps utile. Si vous voulez bien me renvoyer une nouvelle demande d’attribution de crédits, avec ce même intitulé, ou tout autre intitulé aussi -disons- anodin, je me ferai un devoir de l’approuver et la faire traiter dans les meilleurs délais. Pour éviter tout inconfort ou retard ultérieur dans l’exercice de vos fonctions, soyez assuré que je signerai désormais tout bon d’attribution de crédits émanant de vos services et dont l’intitulé me paraîtrait factice ou à même de dissimuler une activité secrète. Je ne voudrais pas qu’un excès de bon sens de ma part puisse entraver le travail souterrain et titanesque de stabilisation sociale et de garantie de la paix publique opéré par vos Services !
J’ajoute pour clore cette note que vous avez apparemment oublié d’attacher en fichier joint le pamphlet auquel vous faites allusion dans votre courrier. Je me ferai un devoir d’en prendre connaissance, dans l’intérêt de tous, si vous voulez bien me l’envoyer en retour dès que possible.
Merci encore pour votre remarquable dévotion à vos fonctions et missions.
Très cordialement,
Le Gouverneur
Re : Re : TOP SECRET - Courrier (Confidentiel) du Chef de la Police au Gouverneur :
Monsieur le Gouverneur,
L’expression de votre confiance et vos encouragements me vont droit au cœur. Voici les éléments de réponse que je peux vous donner présentement :
- l’intitulé de la demande d’attribution de crédits avait effectivement été maquillé sur proposition de l’un de mes meilleurs agents, afin de ne pas éveiller les soupçons sur nos activités d’écoutes secrètes. Je trouve votre perspicacité à ce sujet tout simplement impressionnante et apprécie votre offre de signer sans surseoir toute nouvelle demande émanant de nos Services. Soyez certains que les intitulés en seront toujours -disons- « anodins », pour reprendre vos propres termes.
- je n’arrive pas à vous envoyer ledit pamphlet en fichier joint. Le document original saisi dans la rue a été scanné en ultra-haute résolution par notre Service d’Intelligence et même après plusieurs compressions successives, je ne peux l’exporter sur ma clef USB pour vous l’envoyer depuis mon bureau. En effet, pour des raisons de sécurité que vous comprendrez aisément, aucun des ordinateurs des Services d’Intelligence et de Renseignement n’a été mis en réseau, ceci afin d’empêcher toute tentative d’intrusion. Nos ingénieurs, quand ils veulent communiquer via le réseau, doivent donc quitter le service en emportant avec eux un disque portable sur lequel ils ont au préalable enregistré ponctuellement les données d’intérêt. Je suis moi-même, quoique hiérarchiquement au-dessus de tout soupçon, tenu au même modus operandi. En conséquence, je vous suggère d’essayer de vous procurer par vos propres moyens une version papier originale dudit pamphlet. Pour ce faire, le stagiaire préposé au contrôle des caméras de surveillance des environs de votre Palais me suggère la démarche suivante : si l’un de vos proches collaborateurs, votre Premier Secrétaire de Cabinet par exemple, pouvait contacter la conciergerie du Palais, il pourrait alors tout simplement demander au concierge actuellement en service de se pencher et de ramasser l’un des nombreux exemplaires qui jonchent le trottoir, juste devant sa loge. Une fois en possession dudit document, il pourrait, par messagerie interne, l’adresser directement et sans délai à votre Cabinet afin que vous puissiez le consulter à votre guise.
Je suis et reste à votre service.
Respectueusement votre et dévoué,
Chef de la Police
-FIN DE LA DEUXIEME PARTIE-
mardi 27 janvier 2009
la machine qui servait à faire du vent (première partie)
Je ne sais plus quel ami m’a raconté cette histoire, sans doute un dimanche de pluie par la fenêtre, de Lapsang Souchong qui refroidit dans les tasses et de conversation en berne. A moins, peut-être, que quelque dieu tombé en désuétude soit venu, en quête d’un éphémère regain de notoriété, me la dicter en rêve. J’ai toujours pensé que ce sont les dieux, et non les fées comme on le raconte pourtant aux enfants, qui meurent quand on cesse de penser à eux. Si c’est le cas, on pourrait se défaire de cette tonalité grave et empesée qui mine notre rapport au divin. Je veux dire, il n’y a guère d’espace pour le développement d’un libre-arbitre en devenir dans une injonction du type : « Fais bien ta prière ce soir, sinon mémé ne guérira pas de son cancer et tu iras en enfer !». Ça ne donne pas envie. De rien. Non, décidément, à mes enfants je dirais plutôt quelque chose comme : « Sois gentil avec le bon Dieu et fais-lui une belle prière ce soir, sinon il pourrait disparaître et ça nous laisserait un grand trou juste entre la morale et la mauvaise conscience.». Enfin, bon, je ne sais pas trop. C’est peut-être une des raisons pour lesquelles je n’en ai pas, des enfants.
Donc… il était une fois, il y a très longtemps. Soixante-deux mille ans, pour être précis. Etonnant, non ? Les hommes menaient alors une vie paisible, heureuse et prospère. Pourtant, ils vivaient sensiblement comme nous, ne mesuraient pas quatre mètres de haut et ne recevaient aucune aide extra-terrestre. Ou seulement de façon très ponctuelle, pour dessiner de gigantesques fresques géométriques en petits cailloux au milieu du désert, par exemple. En harmonie avec la nature que les dieux leur avaient donnée comme terrain de jeux, ils avaient développé une société utopique dans un environnement paradisiaque. Soucieux de l’intérêt du groupe avant le sien propre, et de l’intérêt du reste de la planète avant celui du groupe, chacun travaillait avec application et conscience quelques heures par jour, et voyait en contrepartie les besoins de son foyer couverts. Energie, transports, éducation, accès aux soins et à la culture étaient librement accessibles à tous et l’argent était alors d’un usage restreint à l’acquisition du superflu. Bien sûr, qui voulait travailler plus le pouvait. Y compris pour gagner plus. Il serait un peu naïf de croire qu’une société peut fonctionner avec trois heures de travail par individu et par jour. Mais on avait alors compris que qui voulait travailler plus le faisait sans doute parce qu’il en ressentait le besoin : besoin de responsabilités voire de pouvoir, besoin de se sentir important voire indispensable, besoin de fuir son foyer voire de se tuer à petit feu. Pour tout salaire de cet investissement volontaire et librement consenti, le laborieux recevait la saine fatigue et la satisfaction épanouie procurées par son effort. Par-dessus tout, il rentrait chez lui enrichi de l’impact positif de son travail sur l’ensemble de la société. Il était en outre rémunéré en argent, ce qui lui permettait d’accéder à des produits et services non publics : salon de cinéma à domicile, piscine privée ou même véhicule individuel. Les équipements de sport et de loisir ainsi que les moyens de transport étant gratuits et accessibles à tous, le gros de la population dédaignait l’argent et la propriété privée sans bien en comprendre l’utilité. Mais puisque ça faisait plaisir à certains de passer moins d’heures dans une piscine pour pouvoir en avoir une dans leur jardin, qu’ils n’utilisaient pas faute d’en avoir le temps… La tolérance était de mise et les choix individuels, respectés.
Fondée sur des technologies saines et respectueuses du milieu -dont nous ne pouvons plus, hélas, imaginer ni la plus grossière ébauche- la vie quotidienne respirait tout à la fois le bien-être, la sérénité et un air fort sain, dépourvu de contaminants, résidus et autres métaux lourds. Les gisements de pétrole avaient tous été découverts et soigneusement cartographiés, mais pas en vue de leur exploitation. Faire brûler du pétrole, même raffiné, pour produire de l’énergie était d’un rendement misérable, fort bruyant et dégageait une odeur difficile à supporter. En outre, ces nappes souterraines constituant la dernière demeure de nos ancêtres les dinosaures, elles étaient considérées (à juste titre) le plus grand charnier du plus grand génocide de toute l’histoire de la planète, et personne n’y aurait creusé le moindre trou. D’ailleurs, pour éviter tout accident et pour respecter le repos de leurs reptiliens aïeuls, les hommes avait planté ça et là, dans les zones d’affleurement d’un gisement, d’immenses lampes à pétrole : ces grands becs métalliques hauts d’une vingtaine de mètres brûlaient nuit et jour d’une petite flamme dansante et invitaient le badaud au recueillement. Les experts avaient calculé qu’avec la consommation moyenne de l’une de ces lampes à pétrole, la mémoire des dinosaures pourrait être perpétuée pendant des centaines de millions d’années au moins. On fermait donc les yeux sur la pollution minime qu’elles généraient : ça ou recycler le papier d’emballage des cadeaux que l’on se faisait, au fond, c’était bonnet blanc et blanc bonnet…
Le jour où j’ai entendu cette histoire, rendu à ce point, je me suis demandé comment ils avaient fait. Quel était leur secret. Et surtout ce qui avait pu se produire pour qu’on perde toute trace de cette époque hélas révolue de notre passé. En effet, il n’en reste plus rien, sinon les cierges à pétrole des dinosaures et les gigantesques fresques géométriques en petits cailloux au milieu du désert. C’est ballot. Car j’avoue qu’à mes yeux, ils ne constituent pas le legs le plus constructif. Ni mucho menos. Si vous vous posez les mêmes questions -elles sont légitimes-, je vous répondrai ceci : ce qui est arrivé par la suite, vous le saurez bien assez tôt. Et quel était leur secret, j’y viens justement dans le prochain paragraphe.
L’origine de cette singulière alchimie, il ne fallait pas la chercher longtemps (là, vous voyez bien) : la langue des hommes en ce temps-là était simple et leur esprit, droit. Tous oeuvraient spontanément pour le mieux général, à toutes les échelles et sur tous les plans de leur vie. Du coup, personne n’aspirait à obtenir de bénéfice individuel direct au détriment d’un ou plusieurs autres individu(s). Nul besoin de tromper ni de tirer profit de la confusion d’autrui. L’ambiguïté, mère de toute manipulation, n’avait donc pas court. Et en l’absence d’ambiguïté, la communication était tout à fait limpide, transparente. Il ne pouvait y avoir de malentendu puisque deux interlocuteurs étaient toujours munis de bonnes intentions mutuelles et d’une envie réciproque de comprendre et être compris. Inutile de parler du mensonge : le premier n’avait même pas encore été proféré et le serpent dormait sur sa branche. La Terre en ce temps-là était un vrai paradis.
Or, s’il est une leçon tirée de ce lointain passé que nous n’ayons perdue depuis, qui ait survécu aux temps et aux ères et que l’on retrouve dans tout livre digne de ce nom -elle en constitue, au demeurant, un gage de qualité-, c’est bien celle-ci : le paradis est un endroit d’un ennui mortel. On s’emmerde sec au paradis. Je l’ai lu encore récemment dans un livre d’Eduardo Galeano. En effet, qui dit langage fonctionnel, sémantique universelle et communication transparente, dit aussi absence d’humour, de poésie, de littérature, de publicité… Les hommes étaient heureux et en paix, comme le sont, par exemple, les Schtroumpfs. Et les dieux, qui les avaient créés (les hommes, pas les Schtroumpfs) pour qu’ils les divertissent un peu, tournaient en rond et baillaient devant l’idyllique spectacle. Ils décidèrent donc d’offrir aux hommes un merveilleux cadeau contenu dans un grand coffre… Non, attendez, je vous entends déjà. Ce n’est pas l’histoire que tout le monde connaît… Enfin si, mais pas tout à fait. Bien sûr, dans le coffre il y avait les fameux sept péchés qui se sont répandus à la surface de la terre à la vitesse d’une traînée de poudre lancée au galop dans la baie du Mont Saint-Michel. Et que je te convertisse tout ce petit monde à la mesquinerie et à l’égoïsme. Et que je te fauche à la cheville même les plus vertueux. Rousseau aurait a-do-ré : les hommes d’une nature si affable et pure devenaient mauvais en moins de temps qu’il n’en faut pour mettre ça sur le compte de la société. En un clin d’œil, ils avaient inventé les interdits, les conflits, les profits, les on-dit, les cartes de débit, les poulets frits du Kentucky, la prison avec et sans sursis, le rachat de crédit et même le président des États-Unis… Alors au début, ça a mis un peu d’animation, et tout portait à croire qu’on allait avoir droit à la curée des grands soirs. Les dieux se frottaient les mains, se tiraient sur la barbe avec délectation et vas-y que je me resserve une bière et que je t’envoie la blonde à la cuisine : «Parvati, ma déesse, tu veux-tu m’faire plaïsir et aller préparer un nouveau saladier de pop-caorne ? C’te fois, on dirait qu’ça va commencer. Oui, moi aussi j’taïme faort, t’sais-tu». Ne me demandez pas pourquoi les dieux parlaient québécois en ce temps-là, je n’en ai aucune idée.
Hélas, ça n’a pas suffit. Les hommes ont bien fait un pas vers le mur, mais guère plus. En tout cas, ils ne s’y sont pas écrasés. Dotés du langage le plus simple et le moins équivoque qui ait été parlé, il leur était pratiquement impossible de provoquer puis de tirer profit de quelque situation conflictuelle ou ambiguë que ce soit. Pas d’embrouille, pas de malentendu, pas de publicité, fut-elle non mensongère… Et quel futur pour le péché, s’il ne permet de satisfaire aucun vil projet ? Dans la pratique quotidienne, toute mauvaise intention se trouvait formulée clairement et il suffisait d’en faire la remarque pour que l’autre la reconnaisse, faute de bien savoir au fond comment la dissimuler. Ça tournait court. La sauce ne prenait pas : le péché, on n’y croyait pas. Ça ne servait à rien. A quoi bon gourmander, paresser, envier, colérer, luxurier, orgueiller ou avaricier, puisqu’on se trahit soi-même et échoue invariablement à en cueillir les fruits ? En deux, trois générations, c’était liquidé. Les hommes ne se souvenaient même plus du coffre et de la grande déferlante des sept.
Retour à la case départ. Point mort. A nouveau, les dieux s’ennuient ferme. Et de chercher une nouvelle idée ; et d’organiser de divines sessions de brainstorming à l’ambroisie-red bull jusqu’à pas d’heure ; et de proposer des idées et de tirer des plans, et de plus trop savoir où aller trouver de nouvelles comètes… Dieux merci, le trois ou quatrième jour enfin, l’idée lumineuse surgit : contre toute attente, la lumière vint d’Eole, qui soufflait et sifflait et sonnait dans son coin. Non sans raison, souvent, il raisonnait en sonnets et sermonnait, sonore, la céleste maisonnée. Sommé de s’expliquer, il avait simplement glissé, sibyllin :
Ce sera un cadeau, une belle machine
Une invention géniale sortie de mes usines :
Elle créera des problèmes juste en faisant du vent
Un kaléïdophone, pour y parler dedans
Et voir à l’autre bout se brouiller le langage
En tout petits cristaux formant de beaux mirages
Il sera vain hélas d’user leurs bancs d’école
Point de salut avec mon Moulin à Paroles !
Tsa-tsan fut à peu près le bruit que provoqua l’éolienne tirade devant un parterre de dieux aux traits tirés et à l’haleine douteuse, pour ne pas dire chargée. Une fois encore, on n’avait pas bien compris ce que le dieu du vent avait voulu dire. Mais en l’absence d’une autre option sérieuse et étant donnée la situation, pourquoi ne pas essayer ? Passons sur les détails techniques et la mise en place. On n’a guère d’informations et je gage que ce n’est pas le plus important. Promptement fabriqué et testé, le Moulin à paroles descendit sur terre en grande pompe. Cérémonie inaugurale simple et belle, le pianiste officiel du comité des fêtes divines exécuta sans précipitation les onze mouvements d’une suite composée pour l’occasion, tandis qu’une foule compacte se massait, extatique, pour recevoir des dieux enjoués le divin engin. Tous y voyaient le bras armé du Progrès, la voix du Mieux, le membre vigoureux qui dépoussièrerait la mécanique benoîte de la communication inter-individuelle. On s’émut à grand renfort de courbettes, de larmettes et même de coupettes, puis on l’alluma, sans bien savoir ce qui allait en sortir... Expectative, souffle que l’on retient, bouches bées à l’unisson : de longues minutes durant, il ne se passa absolument rien. Pas un souffle de vent sur la grand-place. Autour du délicat pavillon de cuivre qui paraissait une fleur prête à éclore, les petites pales du Moulin ne frémissaient pas. Mû par la conscience de son devoir envers la communauté, le gouverneur s’approcha alors respectueusement de la machine et balbutia ses premiers mots, un peu intimidé, devant la rutilante embouchure. De là-haut, les dieux penchés à la balustrade de leur azuréen royaume, ne purent garder la pose plus longtemps, ni réprimer le Aaaaaah qui pour un peu aurait trahi leur excitation. La consternation s’empara de la foule agglutinée sur la grand-place. Dans l’air silencieux, tout bourdonnant d’une hébétude recueillie, la voix du plus haut dignitaire vibrait, limpide : « Mes chers concitoyens, inaccoutumé que je suis à prendre la parole en public, ce n’est pas sans émotion que je m’adresse à vous aujourd’hui, et tout pétri d’un enthousiasme non feint, je n’irai pas jusqu’à prétendre que cette brève allocution ne fait point battre à mon cœur la chamade sur un rythme qui ne lui est guère familier. Loin s’en faut, en effet et s’il ne m’était donné de mesurer à l’aune de cette esplanade bondée par une multitude si nombreuse et empressée d’y assister, l’importance d’un événement appelé à marquer d’une pierre blanche l’histoire de notre civilisation et de cette cité dont je suis l’humble et désormais comblé administrateur, je penserais alors qu’il ne peut s’agir que du plus fou des rêves dont, hélas, je finirai bien par m’éveiller. Néanmoins, elle a vécu, l’ère chagrin où l’on appelait un chat un chat, et je gage qu’à partir d’aujourd’hui, nous saurons au noble et félin jouisseur, au ronronnant animal, au meilleur ami de l’homme après le chien, au souple chasseur de nos jardins, au chauffe-pieds de nos matins d’hiver, donner bien d’autres noms et chanter de mille mots chat-oyants l’affectueuse compagnie…Je vous remercie ! ». Une petite troupe d’anges traversa en formation serrée le ciel sans nuages et le plus consterné de tous fut encore le gouverneur, dont les lèvres venaient, incrédules, de murmurer dans l’engin « Je suis heureux et fier de vous saluer tous, qui êtes rassemblés ici si nombreux aujourd’hui »…
Voilà qui est prodigieux et tout à fait drôle, pensait la foule à l’unisson quoique dans un silence religieux. De mémoire d’hommes on n’avait entendu phrases si longues ni message si, disons, alambiqué. Confus, même. Le Moulin à parole absorbait la voix de qui parlait dedans et, presque simultanément, reformulait pour dire la même chose mais avec plus de mots. Et de bien plus compliqués… Le timbre de voix était identique, l’accent itou et so do les intonations : on aurait juré que c’était la même personne qui parlait, mais le texte était pour le moins incongru. Bizarre souvent, ampoulé parfois, saugrenu toujours : le Moulin à paroles générait un langage nouveau, comique, déroutant. Ce fut le coup de foudre. « Dans le mille, Emile ! », cria Mithra, ravie. « Dans le molle, Eole ! » ajouta Anubis qui aimait bien avoir le dernier mot et dont les calembours auraient eu grand besoin d’une pierre de rosette. Sur terre, ça plut à tout le monde. Instantanément. C’était tellement amusant. Les dieux étaient de fantasques fripons, de grands enfants, une bande de joyeux drilles toujours prêts à faire tourner les bons jeux et les bons mots. Et vas-y que tous voulaient essayer, et que tous avaient une phrase à dire au Moulin à paroles. Ne vous bousculez pas, il y en aura pour tout le monde ! On organisa une file d’attente et pendant dix-sept jours, la grand-place ne désemplit pas. Des citoyens fébriles aux yeux brillants firent la queue sans relâche pour pouvoir, après avoir écouté leurs prédécesseurs et peaufiné leur message, entendre leur voix produire des chapelets inouïs de mots désopilants.
Une femme dont le compagnon avait murmuré « Solange, veux-tu m’épouser ? » perdit connaissance en entendant la voix de son homme lui susurrer devant des milliers de témoins : « Solange, si la vie est un grand lac gelé et mes sentiments à ton égard un traîneau, permettras-tu enfin que fouettant les huskies de mon indomptable amour, zébrant la surface givrée d’une étrave nacrée et glissant sur le fart d’un bonheur sans fard, je te porte et t’entraîne, mon ange, vers de plus souriants rivages ? ». Il est vrai qu’Eole avait un faible prononcé pour -et une forte propension à- la métaphore hardie. Le Moulin, en conséquence, intégrait en ses entrailles de bois et de métal une interface d’émulation d’images poétiques. Mais ce n’est pas tout : il était au demeurant capable d’adapter son style aux aspirations et inspirations profondes de chaque utilisateur. Plastique, intuitif et terriblement perspicace, il trouvait pour chacun la teinte et le ton justes, raffinant sans cesse de nouvelles nuances les discours émis.
Poètes maudits et chanteurs à textes, les deux seules catégories sociales au bord de la précarité, y virent les premiers un formidable outil de travail. La poésie était alors d’une platitude consternante et les recueils en vers ne se distinguaient des traités de cuisine que par la couleur de leur reliure et l’absence d’une liste d’ingrédients en tête de page (encore que ce dernier critère soit discutable). Quant aux chanteurs à textes, qui ne pouvaient que faire la fade apologie d’un monde idéal, ou se plaindre de leur bonheur quotidien (ce que font sans complexe les punks versaillais en colère contre le système ou Cali, en colère contre l’industrie du disque ; et ça n’a pas l’air de leur poser de cas de conscience), leur audience n’était pas au beau fixe. Tous commencèrent de concert à imaginer océans de polysémie, cimes de rimes, jardins de verts hypallages et gros gâteaux de guimauve. Leur fortune était faite. On allait voir ce qu’on allait voir. Rimbaud n’était pas né mais il allait se retourner dans les limbes et Bob Dylan, dans les tubes séminifères à son géniteur…
Hélas, comme ils prenaient -rapidement rattrapés par tout le reste de la population d’ailleurs- toute la mesure de la puissance de l’engin, les autorités décidèrent de s’en saisir et de le placer en accès restreint, sous bonne garde. On ne savait pas bien quelle raison invoquer, ni quelle explication donner aux citoyens, déçus par cet abus de pouvoir arbitraire et injuste. Ces deux épithètes, qui fleurissaient déjà sur quelques banderoles brandies ça et là au milieu de la foule, dormaient inusités au fond des dictionnaires depuis la nuit des temps. Il avait fallu le recours d’un rimeur retraité d’âge canonique pour pouvoir, à l’heure de la contestation, se les rappeler. Comme il ressentait déjà en son ventre le gargouillis tout neuf d’une envie de se justifier jusqu’alors inconnue -ô le soleil éternel de la conscience encore sans tache-, le chef de la police grogna un timide « parce que nous voulons le garder pour nous, bien sûr ». A tout le peuple rassemblé et attentif, le Moulin à paroles déclara, ferme et rassurant : « Bien chers tous, conscients de l’incroyable potentiel du plus fantastique cadeau divin qui nous est été, de mémoire d’hommes, concédé, et soucieux de le mettre au service de l’intérêt général, nous avons décidé démocratiquement et unanimement de réserver son utilisation au traitement des affaires publiques prioritaires ; ceci afin de pouvoir consacrer tous nos efforts et tout le savoir-faire du collège d’experts récemment constitué, à son étude scrupuleuse et à la définition du meilleur cadre de bonnes pratiques y afférent. Naturellement, et comme stipulé dans la Charte Globale d’Orientation (CGO) que nous rendrons publique dans les meilleurs délais, tout citoyen qui en fera la demande dûment justifiée par ses soins, appuyée par un tiers non relatif à l’objet invoqué, et réglementairement adressée au service ad hoc à l’aide du bordereau triplicata édité à cet effet par la Commission Légitime de Délivrance des Accréditations d’Utilisation Exceptionnelle du Moulin (CLDAUEM), pourra, à la discrétion du gouverneur et sans engagement de sa part quant à la date ou à la durée effective de ladite consultation, se voir attribuer un numéro d’ordre dans la Liste d’Attente en Vue de Consultation du Moulin à Paroles à Titre Personnel (la LAVCMPTP). Convaincu que d’un usage rationnel et responsable du Moulin naîtront les fondements du langage de demain, et au nom du gouvernement tout entier autour de moi rassemblé en ce jour appelé à faire date, je vous promets qu’un jour prochain, nous parlerons tous cette langue riche et belle. Profitant de l’occasion qui m’est ici donnée et au prix d’un bon mot, j’oserai la baptiser dès à présent, rendant hommage au divin organe qui produit la noble voix de notre déjà cher Moulin : « la langue de bois ». Merci encore à tous de votre attention et de votre confiance ! ». Un tonnerre d’applaudissements et de hourras couvrit les remerciements béats du chef de la police qui venait, porcin -rose, souriant et moite-, de poser la première brique d’une longue et vertigineuse carrière en politique... A l’aide de leurs propres banderoles, on lyncha pour la forme, juste ce qu’il faut, les agitateurs créatifs, puis tout le monde rentra chez soi, la tête toute bourdonnante encore des pompeuses allocutions de ces derniers jours.
Dix-sept jours déjà que l’on avait pris pied dans une ère où la langue de l’homme n’avait encore jamais mis le doigt. Et je mâche mes mots. Dix-sept jours déjà que l’on avait remis les compteurs à zéro. Dix-sept jours déjà que le Moulin était arrivé sur terre : on se rappellerait cette date désormais comme le Jour 1 de l’An 1 de l’Ere PMP (Post Moulin à Paroles).
mardi 6 janvier 2009
Japanews 1 - arrivée à Tokushima - le congrès
Allez, on commence en beauté le p'tit journal d’un chercheur-touriste perdu au bout du monde : voyage sans histoires de Paris-CDG à Osaka : départ vers 15h, arrivée vers 1h du matin, heure de paris. En fait, il est 8h du mat', heure locale. Je viens donc de profiter, coincé entre le dossier du siège devant moi et un appuie-tête en mousse rigide et velours rouge, le résumé d'une journée terrienne : Belgique, Hollande et Danemark pendant le déjeuner ; fin d'après-midi et soirée sans histoires au-dessus de la Baltique, jusqu'à Minsk, puis Moscou ; coucher de soleil sur l'Oural et très courte nuit sibérienne, puis ciel voilé aux premières lueurs de l’aube sur le désert de Gobi et la Chine jusqu'à la mer jaune (jaune ? c’est pas bleu, la mer ?) ; petit déjeuner en survolant la Corée (du Sud, bien sûr, on a fait un détour pour ne pas survoler celle du Nord) et deuxième service de café en amorçant la descente sur Osaka...
Ce sont donc 10 heures de vol qui font mine d’en avoir duré 18. Dur d'arriver à l’aube, crevé, dans un pays dont la réputation d'hyperactivité et d’ébullition permanente n’est plus à faire, alors que tout le monde se lève a peine !
Une plombe d'attente au contrôle d'entrée sur le territoire, avec en prime le sacro-saint questionnaire de sécurité "êtes-vous un terroriste?", "avez-vous l'intention de tuer des gens?", "êtes-vous recherché ou condamné dans un ou plusieurs pays ?" etc... Puis les tapis roulants avec les bagages et moi dans le rôle du petit garçon que ses parents ont oublié de venir chercher à la sortie de l'école et qui regarde, tout triste, les autres parents qui s'en vont avec les autres enfants... C’est un peu différent ici : dans le rôle des parents, il y a mon sac à dos avec tout (fringues, affaires de toilette, chaussures, bouquins, brosse à dents...). Heureusement, quand la détresse commence à se lire sur mon visage, c'est le moment que choisit un gentil couple de douaniers pour me demander mon nom et mon passeport, et de s'esbaudir en constatant que "c'est bien vous, Monsieur !!". Manifestement, ils me connaissent et sont contents de me voir. Moi aussi, du coup : je vais pas faire preuve d’ingratitude à peine débarqué. « Your luggage still in Paris. It arrives on next flight. We bring to your hotel. Hopefully you get on Monday. No problem."... No problem, no problem, vous irez dire ça à mes aisselles, à mon unique slip (celui que je porte) et à mes 2 chaussettes (celles que je porte). Ils ajoutent, avec un air sincère « Welcome to Japan ! » et moi je pense quelque chose comme « Joyeux Noël les girafes ».
Depuis tout va bien : je suis arrivé à Tokushima. Trois heures de car de zones industrielles en banlieue puis en rase campagne : très beaux paysages, petites villes, ponts et viaducs irréels pour sauter d’une île à l’autre, collines verdoyantes, temples, rizières en terrasse, gens à vélo... et de là à mon hôtel, sans plus d'encombres. Je sors de la douche et vais aller acheter un tee-shirt, un slip ou deux et quelques paires de chaussettes. Ensuite, ce sera spa et massage à l'hôtel puis dîner frugal et pfuuuit, au lit, parce que je suis claqué.
Bien. Il a dormi un peu, il est frais et dispos. En fait, tant que je suis à l'hôtel avec une connexion Internet 1000mégas illimitée et gratuite directement depuis mon lit sur un écran plat d'au moins 80 pouces fixé au plafond (non, c’est pas vrai, j'exagère. Au plafond, y'a bêtement des miroirs...), j'en profite pour donner des nouvelles détaillées z-et fréquentes. Qui sait ce que je mangerai demain et qui me mangera. Alors, pour aborder les questions sérieuses tout de suite, le congrès, c'est intéressant et instructif. Première leçon très positive du séjour : je découvre entre autres choses que la recherche, définitivement, ça ne m'intéresse pas! Etre avec (ou peut-être bien parmi) trois cents personnes qui se congratulent mutuellement d'avoir été le (ou la) premier(ière) à cloner le petit variant d’épissage de la quatorzième sous unité d'une obscure isoforme d'une hypothétique protéine canal à chlore dont la mutation serait corrélée, chez les non-fumeurs, non-hommes (sic!), non-caucasiens, non-obèses, atteints d'une forme non-squameuse et non-à-petites-cellules de carcinome du poumon (pour aller plus vite, on appelle ça un NSC-NSCLC - Non-Squamous-Cell Non-Small-Cell Lung Carcinoma) a un mauvais pronostic, soit une survie moyenne de 11 mois au lieu des 14 habituels... Ça m'ennuie. Je dirais même, ça me fait chier. Et je n’aime pas l’idée que l’on parle de moi, un jour, au sein d’une cohorte de malades d’une quelconque affection à la mode, comme d’une personne non-femme, non-obèse, non-fumeur, non-asiatique et non-noire… En gros, dans ce congrès, je ne me sens pas à ma place, j'ai l'impression de perdre mon temps et de leur faire perdre le leur (encore que je ne dérange personne, je suis discret et ne parle à personne, même quand je ne suis ni en train de manger, ni en train de dormir). Un autre point positif de mes premiers jours ici : j'ai testé le bain public (pompage de l’une des nombreuses sources naturelles d'eau chaude et minérale, avec sauna et spa et douche glacée sur fond de marbre noir et de bois brun. Ambiance zen et contemplative, entre mecs, comme de bien entendu, tous nus et dans la bonne humeur. Enfin, la bonne humeur… La règle est de se taire, de baisser les yeux ou de les fermer et de s'absorber dans la méditation en se jetant de grands baquets d'eau glacée sur les épaules en sortant de la sauna à 85 degrés... c'est étonnamment agréable et j'y vais tous les soirs avant de rentrer me coucher à l'hôtel).
Hier, je suis allé marcher sur la petite colline qui surplombe la ville : un puis plusieurs sentiers empierrés, et bientôt simplement faits de terre et de racines,
mais toujours clairs et confortables, quoiqu’assez raides, me mènent au sommet en une quarantaine de minutes. J’y trouve un temple en ruines à moitié envahi par un gros bouquet d’antennes et autres relais télé. Il y a aussi, sur le flanc opposé à celui par lequel je suis arrivé, une gare de téléphérique pour que les gens puissent monter faire des photos directement depuis le centre commercial, sans perdre une heure à marcher dans la forêt au rythme du chant des cigales… Finalement, y'a des divinités (le Temps, l'Argent, la Consommation et la Prestation de service) dont le culte ne connaît aucune frontière : "T'es la personne la plus ouverte, tu connais pas d'frontières ; tu parles toutes les langues et sais briser les barrières" chante Java dans Pépètes. A la descente, j'ai posé le pied à quelques centimètres d'un petit serpent noir et brillant (pas plus de 20cm, la tête ovale, mais l'oeil fourbe croyez-moi) et aimerais demander à quelqu'un quelles espèces on trouve dans la région... si je le retrouve dans ma soupe ce soir, je pourrai me renseigner.
Quoi d'autre ? J'ai commandé en faisant des gestes une petite friture qui avait l'air bien sympa dans l'assiette de mes voisins, hier soir. J'ai découvert avec plaisir en croquant la première boulette, de la taille d’une grosse noisette, que c'était en fait des cartilages de pilons de poulet grillés et panés. Trop cool, trop bon ! Ce soir je teste autre chose encore plus funky, c’est promis. Des raviolis de couilles de chien? Des nez de loutres marinés dans la bile de carpe ? Des sphincters d’émeu séchés au sel de morve ?
Voilà pour hier et aujourd'hui. Ah oui ! Mon sac est bien arrivé à l'hôtel, j'ai pu mettre mes tongs, un pantalon correct et même une veste pour le congrès. J’ai retrouvé ma dignité, tout baigne, etc... Je vous promets que le prochain message sera plus court et plus plein d'infos intéressantes z-et culturelles et tout et tout !
Une plombe d'attente au contrôle d'entrée sur le territoire, avec en prime le sacro-saint questionnaire de sécurité "êtes-vous un terroriste?", "avez-vous l'intention de tuer des gens?", "êtes-vous recherché ou condamné dans un ou plusieurs pays ?" etc... Puis les tapis roulants avec les bagages et moi dans le rôle du petit garçon que ses parents ont oublié de venir chercher à la sortie de l'école et qui regarde, tout triste, les autres parents qui s'en vont avec les autres enfants... C’est un peu différent ici : dans le rôle des parents, il y a mon sac à dos avec tout (fringues, affaires de toilette, chaussures, bouquins, brosse à dents...). Heureusement, quand la détresse commence à se lire sur mon visage, c'est le moment que choisit un gentil couple de douaniers pour me demander mon nom et mon passeport, et de s'esbaudir en constatant que "c'est bien vous, Monsieur !!". Manifestement, ils me connaissent et sont contents de me voir. Moi aussi, du coup : je vais pas faire preuve d’ingratitude à peine débarqué. « Your luggage still in Paris. It arrives on next flight. We bring to your hotel. Hopefully you get on Monday. No problem."... No problem, no problem, vous irez dire ça à mes aisselles, à mon unique slip (celui que je porte) et à mes 2 chaussettes (celles que je porte). Ils ajoutent, avec un air sincère « Welcome to Japan ! » et moi je pense quelque chose comme « Joyeux Noël les girafes ».
Depuis tout va bien : je suis arrivé à Tokushima. Trois heures de car de zones industrielles en banlieue puis en rase campagne : très beaux paysages, petites villes, ponts et viaducs irréels pour sauter d’une île à l’autre, collines verdoyantes, temples, rizières en terrasse, gens à vélo... et de là à mon hôtel, sans plus d'encombres. Je sors de la douche et vais aller acheter un tee-shirt, un slip ou deux et quelques paires de chaussettes. Ensuite, ce sera spa et massage à l'hôtel puis dîner frugal et pfuuuit, au lit, parce que je suis claqué.
Bien. Il a dormi un peu, il est frais et dispos. En fait, tant que je suis à l'hôtel avec une connexion Internet 1000mégas illimitée et gratuite directement depuis mon lit sur un écran plat d'au moins 80 pouces fixé au plafond (non, c’est pas vrai, j'exagère. Au plafond, y'a bêtement des miroirs...), j'en profite pour donner des nouvelles détaillées z-et fréquentes. Qui sait ce que je mangerai demain et qui me mangera. Alors, pour aborder les questions sérieuses tout de suite, le congrès, c'est intéressant et instructif. Première leçon très positive du séjour : je découvre entre autres choses que la recherche, définitivement, ça ne m'intéresse pas! Etre avec (ou peut-être bien parmi) trois cents personnes qui se congratulent mutuellement d'avoir été le (ou la) premier(ière) à cloner le petit variant d’épissage de la quatorzième sous unité d'une obscure isoforme d'une hypothétique protéine canal à chlore dont la mutation serait corrélée, chez les non-fumeurs, non-hommes (sic!), non-caucasiens, non-obèses, atteints d'une forme non-squameuse et non-à-petites-cellules de carcinome du poumon (pour aller plus vite, on appelle ça un NSC-NSCLC - Non-Squamous-Cell Non-Small-Cell Lung Carcinoma) a un mauvais pronostic, soit une survie moyenne de 11 mois au lieu des 14 habituels... Ça m'ennuie. Je dirais même, ça me fait chier. Et je n’aime pas l’idée que l’on parle de moi, un jour, au sein d’une cohorte de malades d’une quelconque affection à la mode, comme d’une personne non-femme, non-obèse, non-fumeur, non-asiatique et non-noire… En gros, dans ce congrès, je ne me sens pas à ma place, j'ai l'impression de perdre mon temps et de leur faire perdre le leur (encore que je ne dérange personne, je suis discret et ne parle à personne, même quand je ne suis ni en train de manger, ni en train de dormir). Un autre point positif de mes premiers jours ici : j'ai testé le bain public (pompage de l’une des nombreuses sources naturelles d'eau chaude et minérale, avec sauna et spa et douche glacée sur fond de marbre noir et de bois brun. Ambiance zen et contemplative, entre mecs, comme de bien entendu, tous nus et dans la bonne humeur. Enfin, la bonne humeur… La règle est de se taire, de baisser les yeux ou de les fermer et de s'absorber dans la méditation en se jetant de grands baquets d'eau glacée sur les épaules en sortant de la sauna à 85 degrés... c'est étonnamment agréable et j'y vais tous les soirs avant de rentrer me coucher à l'hôtel).
Hier, je suis allé marcher sur la petite colline qui surplombe la ville : un puis plusieurs sentiers empierrés, et bientôt simplement faits de terre et de racines,
Quoi d'autre ? J'ai commandé en faisant des gestes une petite friture qui avait l'air bien sympa dans l'assiette de mes voisins, hier soir. J'ai découvert avec plaisir en croquant la première boulette, de la taille d’une grosse noisette, que c'était en fait des cartilages de pilons de poulet grillés et panés. Trop cool, trop bon ! Ce soir je teste autre chose encore plus funky, c’est promis. Des raviolis de couilles de chien? Des nez de loutres marinés dans la bile de carpe ? Des sphincters d’émeu séchés au sel de morve ?
Voilà pour hier et aujourd'hui. Ah oui ! Mon sac est bien arrivé à l'hôtel, j'ai pu mettre mes tongs, un pantalon correct et même une veste pour le congrès. J’ai retrouvé ma dignité, tout baigne, etc... Je vous promets que le prochain message sera plus court et plus plein d'infos intéressantes z-et culturelles et tout et tout !
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